Reseña Clase 3 SCA 2021 “Nombre del Padre y Los Nombres del Padre”

Seminario Clínico Anual

De los Síntomas y el Sinthome

Clase 3. Nombre del Padre y Los Nombres del Padre  10/05/21

Docente: Graciela Gerratán 

Reseña por Alejandra Zangla y Alba Dauach

Esta clase se propone recorrer metáfora paterna, el Nombre del Padre y los efectos de

nominación. Para ello se presentan tres momentos.

Primero: En su retorno a Freud, Lacan ubica la función paterna como determinante, rescata

no sólo al padre Freudiano sino al padre Freud como nombre del padre, padre del

psicoanálisis.

En el Seminario 3, Lacan dice, que el complejo de edipo significa que la relación imaginaria

incestuosa en sí misma está prometida al conflicto y a la ruina, hace falta una ley, una

cadena, un orden simbólico, la intervención del orden de la palabra, es decir del padre, del

Nombre del Padre. En este Lacan Freudiano la ley habla de una terceridad en la relación

madre hijo, permite salir del eje imaginario, actúa como prohibición del deseo incestuoso.

Que pueda aparecer algo del orden del deseo puesto en otro lado. Nombre del Padre es

una metáfora, no se trata del padre en la vida real, si está o no está

Segundo: Pensar el Nombre del Padre como un significante y su articulación con el

síntoma. Lacan lo trae como un significante enigmático, hay algo del trauma sexual que

viene a constituirse ahí para armar una cadena significante y en esa cadena, algo hace

chispa y se ubica el síntoma. En el Seminario Inexistente (Los Nombres del Padre) se

refiere al padre como un significante, que tiene una función, la de instaurar un orden

simbólico, una ley que ordena. Existe padre, entonces hay sustitución, hay metáfora, hay

significación fálica. Causalidad. Hay una causa y hay un efecto de significación.

Los tres tiempos del edipo se ubican para pensar luego la función paterna y el nudo en la

última enseñanza.

Tercero: Acercarnos al recorrido de Lacan y ubicar al padre como nominación y su relación

al síntoma.

Tomando como referencia en lacaniana 28, rsi, la clase 11 de febrero 75. Allí abre la

propuesta a hacer uso de los nudos, ubica ya la equivalencia entre las tres consistencias.

Hasta ahora teníamos, Seminario 3 lo imaginario prevaleciendo, después la primacía de lo

simbólico y ahora lo que va a decir es que hay una consistencia entre lo simbólico, lo

imaginario y lo real, no hay prevalencia de uno sobre otro

A la altura del Seminario 21, 22, ubica un punto de densidad y es a partir de los años 70 que

el Nombre del Padre se va a pluralizar y a final de esta segunda enseñanza se va a

presentar bajo el modo de los Nombres del Padre y las nominaciones.

A pesar de ser el promotor del Nombre del Padre, podríamos decir que toda su enseñanza

se orientó a la desidealización de esa figura, incluso de ese significante primordial.

Para poder dar cuenta de esta ruptura, se basa en Joyce, va a decir que Joyce es el

nombre del síntoma, en el sentido de que se inventa un nombre propio y ese nombre propio

va a suplir al Nombre del Padre. Joyce el síntoma, es un artificio que le va a permitir a

Lacan releer muchos conceptos que él mismo había forjado, ya no habla de la metáfora

paterna en la que el Nombre del Padre era efecto de una sustitución, sino que al síntoma lo

singulariza, lo nomina. Lacan va a trazar un camino en cuyo horizonte lo que se perfila es

prescindir del padre, haciendo uso de él. Cuando Lacan se vale de Joyce, lo que está

pensando es, el Nombre del Padre hay que tenerlo, pero hay que saber servirse de él.

Como suple Joyce esta carencia del Nombre del Padre, lo que hizo fue poner en acto el

cuarto nudo. El cuarto nudo, es lo que permite dice Lacan, que el parlêtre ande por la vida

un poquito más feliz. El padre pasa a ser una nominación, es un nudo más. Tenemos real,

simbólico, imaginario como aquello que da idea de cómo está constituida la psiquis del

sujeto y aparece este cuarto término como ex-sistente, por fuera de, que nos permite

entender qué significa prescindir del padre a condición de servirse de él. Anudar implica

encontrar una solución cuando algo de lo real, de lo simbólico, de lo imaginario invadió,

arreglos que el paciente va encontrando. Una megalomanía puede ser el Nombre del Padre,

el arte puede ser el Nombre del Padre. Ahí hay una relación entre el padre como

nominación y el sinthome. Si el padre es ese cuarto elemento, dice Lacan, ese elemento

cuarto sin el cual nada es posible, hay otra manera de llamarlo y es ahí donde remato hoy lo

que sucede con el nombre del padre en el grado en que Joyce da testimonio de él, con lo

que conviene denominar el sinthome. Interesa que quede de este encuentro como Lacan

pasa del padre Freudiano al padre como nominación.

Se realizan comentarios que abren preguntas, entre otras:

– Si el sinthome es algo a lo que se llega en un análisis ó el sinthome está, exsiste.

– Cuál es el lugar del padre hoy.

– Si el Nombre del Padre sería una función más que pueda funcionar como el sinthome.

En el espacio clínico de este encuentro, Francisco Araujo Poumé  presenta un caso de Pablo Muñoz

publicado como Caso Víctor o caso Frankenstein.

Plantea 3 ejes para la intervención sobre este caso. Por un lado dar cuenta de la posición

subjetiva de Víctor, por otro lado la función del analista y por otro lado la magia, enlace

mágico que, bajo transferencia, en el dispositivo analítico; posibilitó para este sujeto su

anudamiento.

Comentarios finales y cierre del encuentro.


Reseña Clase 2 SCA 2021 “Síntoma metáfora y cuarto nudo”

Seminario Clínico Anual                                          

De los Síntomas y el Sinthome

Clase 2. “Síntoma metáfora y cuarto nudo” 10/04/21

Docente: Daniela Castresana

Reseña por Alejandra Zangla y Alba Dauach

El hilo de la clase nos lleva a recorrer las conceptualizaciones de Freud con respecto al síntoma, para volver a él con Lacan, desde su primer enseñanza apoyado en la lingüística y llegar a la última con su concepto de cuarto nudo.

Comienza el recorrido ubicándonos en dos de las Conferencias de Freud, la 17 y la 23 donde plantea al síntoma como una formación del inconsciente, igual que los sueños, el chiste y los lapsus, para cuya formación participan la condensación y desplazamiento, de contenido sexual vivido o fantaseado y al que se le puede encontrar un sentido. Propone la interpretación como tratamiento para desandar ese camino y desarticularlo. Freud deja planteada aquí una paradoja que no llega a resolver y retoma luego Lacan: una vez aliviado el síntoma por esta vía, puede desplazarse o generarse otros.

Diez años más tarde escribe Inhibición, síntoma y angustia, y  define al síntoma como sustituto de una satisfacción pulsional interceptada. La pulsión como algo que insiste, no modificable e imposible de satisfacer. Nuevamente deja señalado un límite en la teoría.

Luego Lacan va a recoger el guante de este impasse en la teoría al introducir el goce.

En su escrito Función y campo de la palabra de 1953, reescribe los conceptos de la teoría psicoanalítica formulados por Freud, desde la teoría del lenguaje, retoma la definición freudiana de síntoma como producción metafórica que conlleva encriptado un deseo inconsciente. 

El recorrido de la clase nos lleva a los seminarios 10 y 11, a las conceptualizaciones del objeto a,  en las que se apoya para poder incluir lo que queda por fuera y escapa al significante y luego va a conceptualizar como goce, pasando por los seminarios 21 y 22, donde comienza a dar forma a sus tres, Simbólico, Imaginario y Real. Tres campos idénticos (en el sentido matemático del término, es decir, de la misma jerarquía), equivalentes, que se limitan y condicionan mutuamente.

Llegamos así al  seminario 23  con la idea de nudo que  soporta al sujeto y permite que se formen campos. Se revaloriza lo imaginario, la consistencia del cuerpo es imaginaria. No es el cuerpo biológico. Lo simbólico queda ligado al agujero que permite la movilidad, el sentido. Y lo Real es lo que se opone a las otras dos dimensiones poniéndoles un límite. Así, puede ubicarse algo de eso que queda por fuera del sentido en los síntomas y que había dejado señalado Freud.

A esta altura ubica al síntoma en la frontera entre  Simbólico y Real, y como lo que no cesa de escribirse que hay que vaciar de sentido para que mute. No queda abolida la teoría del síntoma como simbólico, pero no es solo eso.

Define así el síntoma como el cuarto nudo, como la solución inconsciente que cada uno tiene para sostener la interacción entre estas tres dimensiones. Un modo de tratamiento de lo Real por lo Simbólico.