Seminario de Formación Permanente: ”Los escritos técnicos de Freud leídos desde Lacan” Primera clase del módulo 4: Transferencia-Repetición Docente: Gabriel Racki El docente comienza dando respuesta a la pregunta presentada al inicio de la clase compartida en el espacio de lectura: ¿las dificultades que pueden aparecer en la puesta en acto del inconsciente (del SSS) tienen que ver con la época (de rechazo del Icc) o con el concepto mismo de transferencia? Establece que las coordenadas de la época son Undividualismo (término acuñado por Miller) que va a acompañado de la fugacidad y las respuestas rápidas, lo breve. Entonces aquí introduce una frase de Kierkegaard en el libro la repetición “quién no ha entendido que la vida es repetición merece estar muerto” Prosigue que justamente para alojar el sufrimiento humano se trata de alojar lo que se repite. Ubicando lo que se repite es cómo se construye un síntoma analítico. En Lacan son índices para acceder a lo real del sufrimiento. También nos enseña que la gravitación del ser humano es en torno a la repetición del desencuentro con el objeto perdido. Es lo que constituye el deseo, además de la repetición en términos pulsionales, como esa satisfacción demoníaca que siempre pasa por los mismos lugares. Continúa transmitiendo que la transferencia analítica tiene que producir una metáfora del amor. Y que se produzca una significación de amor produce un efecto de paréntesis en la metonimia de la falta. En cuanto a los puntos de cierre del inconsciente aclara que ahí se pone en juego la puesta en acto de la satisfacción pulsional, es donde se hace más evidente o necesaria la presencia del analista. Nos invita a esquematizar todas las declinaciones donde se ponen en juego la presencia del analista. La primera se apunta al campo del inconsciente y es hacerse testigo del yerro de la certeza del sujeto. También la presencia del analista está en el intervalo de la causa- efecto. Es decir, nos oponemos a la causa efectuada. Debemos producir una hiancia, abrir una nueva creencia.
La presencia del analista apunta a que se ponga en acto la esquicia del sujeto, aquello que lo divide. Por último ilustra que la presencia del analista contraría la tendencia del sujeto a la identificación. Ahí la interpretación tiene que apuntar a la relación del sujeto con el objeto. Culmina que este punto es lo que para él resume el deseo del analista. Lic. Itatí Blanco
Que lindos ecos se van propagando por Tandil, en la voz y en la escritura de los participantes! Sigamos construyendo con el ladrillo de cada uno!