Resonancias de una Actividad de la Escuela

“La vida animada por el psicoanálisis”
El sábado 8 de marzo asistimos a la apertura de las actividades de la EOL del año. En el día de la mujer, el presidente de la EOL nos recuerda que lo que se conmemora este día resuena con la historia de lucha y reconquista del Campo Freudiano iniciada por Lacan, lo que también me evoca al movimiento Zadig, fundado con la intención de Miller de que el psicoanálisis pueda participar del discurso social, sobre todo cuando la práctica del psicoanálisis está amenazada por la ideología dominante. Y de qué manera? Participando de debates, que permitan denunciar aquellas prácticas y políticas que van en contra de la subjetividad, de los derechos adquiridos en el campo social, que no tengan en cuenta la singularidad y la complejidad del sujeto inscripto en una historia, habitando el campo social. El Lacan de los primeros Escritos presentado por Guy Briole emprende en el campo de la psiquiatría un movimiento semejante, así no los refiere: “el espíritu de Lacan interpreta lo psi de hoy en día replegado dentro de la perspectiva bilógica y conductista…el sujeto ya no es su interlocutor, los muros del protocolo han destruido los muros del asilo, la locura ha quedado circunscripta al espacio de un cuerpo, poco importa a quien pertenece y qué hace en el campo social este cuerpo, llega a ser un asunto policial o es psicología de gendarme”. En el tiempo de los grande maestros de la psiquiatría, de la pasión por tipificar, clasificar y diagnosticar, Lacan emprende el movimiento que lleva su marca: su voluntad decidida de romper con una teoría y una práctica acordada. Se reconoce su pluma en textos no rotulados por él porque introduce en las observaciones de los enfermos las palabras del pacientes, cosa que no se hacía, pero no cuales quiera, aquellas que nos permitan tomar nota del sujeto en juego, se produce el pasaje del enfermo al sujeto. En un caso clínico denuncia que se ha sustituido una psicoterapia dirigida por una educación manicomial que ha resultado inútil. La paciente se definía como quién “marcha hacia atrás”, las indicaciones de su enfermero era: “Mantente erguida” frase que repetía y consistía en lo único que esa paciente podía decir.
Guy Briole nos cuenta de la experiencia de ir hacia estos textos, reconocer a Lacan por su espíritu y su estilo, leer esos textos con la perspectiva de lo que pueden alumbrarnos de la clínica psicoanalítica hoy. Pero en acto, tal como lo señaló Graciela Brodsky nos muestra cómo la vida de un psiquiatra, que es su caso, el de Lacan, lo podemos generalizar a todos los que intervenimos en el campo de la locura o del sufrimiento, entonces como la vida de nosotros puede ser animada por el psicoanálisis. En el ámbito de la investigaciones teóricas, en el ámbito de la práctica, dirigirnos a lo nuevo, a lo que cada paciente o cada texto va a tener para decir en cada ocasión, aquella que nos permite afilar la verdad del sujeto en juego en cada ocasión, porque el psicoanálisis nos propone la ardua tarea de ir contra la teoría y la práctica acordada, porque allí donde comprendemos nos extraviamos.
Lic. Mariana Cano Kelly